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viernes, 10 de septiembre de 2010

Decálogo para las víctimas de ciberbullying

Ilustración sobre el ciberbullyingCuando se presenta un caso de ciberbullying, es preciso minimizar el daño hasta conseguir acabar con el problema. Este decálogo supone una ayuda para ello.

Se ha recorrido ya un largo camino para sensibilizar e informar sobre la amenaza del ciberacoso. Se ha conseguido llamar la atención sobre este fenómeno para movilizar a la ciudadanía y a las diversas administraciones públicas que, en muchos casos y especialmente en el ámbito escolar, han activado planes y recursos preventivos. Sin descuidar lo anterior, porque la lucha es constante, hay que avanzar un paso más y crear recursos y procedimientos para la intervención… ¿qué hacer cuando se produce un caso? Es preciso establecer tanto servicios de apoyo como protocolos de intervención para la gestión autónoma. Cuando se descubre una situación de este tipo, la comunidad educativa trata de dar una respuesta basada en el conocimiento del bullying tradicional y los planes de convivencia diseñados. Sin embargo, son muchos los matices y diferencias en relación al tradicional acoso escolar y demasiado importantes las consecuencias como para permitirnos el lujo de equivocarnos. Cada minuto que pasa la víctima está a un click de sus acosadores. Intervenir de inmediato y hacerlo de forma adecuada es clave. En ocasiones la iniciativa debe ser de la propia victima y, en todo caso, es precisa su colaboración.

Decálogo para una víctima de ciberbullying




  1. Pide ayuda. Si eres menor recurre a tu padre o tu madre o, en su defecto, a una persona adulta de confianza. Asegúrate de que esa persona conoce y entiende estas pautas para que ambos podáis remar en el mismo sentido y para que, en su ánimo de protección, no haga cosas que acaben siendo perjudiciales.



  2. Nunca respondas a las provocaciones. Hacerlo no te ayuda en nada y, sin embargo, es un estímulo y una ventaja para quienes te acosan. Mantén la calma y no actúes de forma exagerada o impulsiva en ningún caso.



  3. No hagas presunciones. Puede que ni las circunstancias ni las personas que parecen implicadas sean como aparentan. Mantén un margen para la duda razonable porque actuar sobre bases equivocadas puede agravar los problemas y crear otros nuevos.



  4. Trata de evitar aquellos lugares en los que eres asediado en la medida de lo posible hasta que la situación se vaya clarificando. Si se trata de redes sociales o comunidades online no te será difícil. Si el acoso llega por el teléfono móvil, no descartes cambiar de número.



  5. Cuanto más se sepa de ti, más vulnerable eres y más variado e intenso es el daño que pueden causarte. ¿Imaginas una mentira ridiculizándote construida sobre datos privados reales escrita en tu muro?, ¿qué pasaría si alguien, haciéndose pasar por ti, insulta a tus amistades? Es momento, por lo tanto, de cerrar las puertas de tu vida online a personas que no son de plena confianza. Para ello:

    1. Evita intrusos. Para ello debes realizar, en orden, estos pasos:

      1. Realiza un chequeo a fondo de tu equipo para asegurarte de que no tienes software malicioso (troyanos, spyware…) que puede dar ventajas a quien te acosa. Es importante. Dispones de herramientas gratuitas para ello en la dirección www.osi.es.


      2. Cambia las claves de acceso a los servicios online que usas, pero nunca antes de haber realizado el paso anterior. Recuerda que deben ser complejas de adivinar y llevar combinados números y letras.






    2. Depura la lista de contactos. Revisa y reduce la lista de contactos que tienes agregados en las redes sociales (o en otros entornos sociales online).


    3. Reconfigura las opciones de privacidad de las redes sociales o similares en las que participes y hazlas más estrictas. Asegúrate de que sabes bien cómo funcionan estas opciones y sus implicaciones.


    4. Comprueba qué cuentan de ti online. Busca la información sobre ti publicada otras personas y trata de eliminarla si crees que puede ser utilizada para hacerte daño.


    5. Repasa la información que publicas y quién puede acceder a ella y poner, a su vez, al alcance de terceras personas.


    6. Comunica a tus contactos que no deseas que hagan circular informaciones o fotografías tuyas en entornos colectivos.


    7. Ejerce tu derecho sobre la protección de datos personales. Tú decides el uso que se puede hacer de ellos, incluyendo tu fotografía.






  6. Guarda las pruebas del acoso durante todo el tiempo, sea cual fuere la forma en que éste se manifieste, porque pueden serte de gran ayuda. Trata también de conocer o asegurar la identidad de los autores pero, en todo caso, sin lesionar los derechos de ninguna persona.



  7. Comunica a quienes te acosan que lo que están haciendo te molesta y pídeles, sin agresividad ni amenazas, que dejen de hacerlo. Recuerda que no debes presuponer hechos o personas en tu comunicación, por lo que debes medir muy bien cómo lo haces, sin señalar a nadie en público, pero a la vez tratando de asegurarte de que se entera la persona o personas implicadas.



  8. Trata de hacerles saber que lo que están haciendo es perseguible por la Ley en el caso de que el acoso persista. Les puedes sugerir que visiten páginas como www.e-legales.net o www.ciberbullying.com para que lo comprueben por sí mismos.



  9. Deja constancia de que estás en disposición de presentar una denuncia, si a pesar del paso anterior continúa el acecho. Manifiesta que cuentas con pruebas suficientes recopiladas desde el inicio y que sabes cómo y dónde presentarlas. Debes indicar que, si el acecho persiste, te verás obligado a acudir a la policía.



  10. Toma medidas legales si la situación de acoso, llegado este punto, no ha cesado.





Algunas notas que considerar para la puesta en práctica de estas recomendaciones:

  • Aunque son, en su mayoría, pautas de aplicación también para víctimas adultas y fuera del contexto escolar, cuando se deseen transmitir a niños y adolescentes se precisa una modulación en la forma de comunicar el mensaje.


  • Cada caso y persona es diferente. Por ello, estas indicaciones pretenden ser de ayuda, de forma completa o parcial, en los sucesos más comunes.


  • El orden en que se toman las medidas es importante. No obstante, la gravedad de los hechos en algunos casos puede requerir acelerar la ejecución de determinados pasos, reducir el intervalo entre ellos o directamente obviarlos.


  • En casos extremos, la solicitud de ayuda a la policía debe ser inmediata.





Este decálogo es una de las aportaciones de PantallasAmigas al primer Protocolo de Actuación Escolar ante el Ciberbullying desarrollado por el EMICI con la colaboración del Departamento de Educación del Gobierno Vasco. Mientras se ultima su revisión el curso escolar ha empezado y, por ello, deseamos avanzar aquí estas pautas básicas e inéditas para quien le puedan resultar de ayuda.

Fuente: Un blog en Red

viernes, 21 de mayo de 2010

Presentan medidas y un protocolo contra el ciberbullying en el Congreso Ciudadanía Digital

Alejar al menor del entorno en el que sufre el ciberacoso, suprimir del ordenador el software malicioso que pueda ayudar al agresor a lograr su objetivo y filtrar los amigos de las redes sociales online en la que participa son algunas de las medidas que -además de otras de tipo psicoeducativo- deben adoptarse ante un caso de bullying a través de Internet.

Así lo recomendó ayer Jorge Flores, director técnico del Congreso Internacional de Ciudadanía Digital, que reúne hasta el sábado en San Sebastián a expertos internacionales para debatir, entre otros asuntos, el ciberbullying, considerado uno de los principales riesgos a los que deben hacer frente los menores en su relación con la Red.

Durante este simposio se presentará el primer protocolo de actuación escolar ante este fenómeno en España, del que Flores avanzó que recogerá una serie de medidas técnicas (informáticas) y también de convivencia y psicoeducativas, las cuales se pueden acoplar a los protocolos del acoso tradicional. La diferencia con éste último es que el que se produce a través de internet se extiende más allá del propio centro escolar y para atajarlo es necesario «un gran consenso».

El documento, elaborado por el EMICI y que será presentado hoy en el congreso por Rosario del Rey, del departamento de Psicología de la Universidad de Córdoba, deberá ser «validado» por técnicos especialistas en convivencia y después perfeccionarse, detalló Jorge Flores, quien reconoció que «aunque el ciberacoso escolar ya tiene incidencia, es un fenómeno relativamente nuevo del que no hay suficiente experiencia». «Se puede hablar de acoso ocasional, sin llegar a grave, en un 20% de los casos, y agresivo, fuerte o severo en un 3%», señaló.

Por su parte, la consejera de Educación, Isabel Celaá, subrayó el interés de su departamento por este congreso de expertos, que busca «dar respuesta a problemas» que ya habían «detectado» en el sistema educativo vasco y del que podrán extraerse materiales para la formación del profesorado en la prevención de este fenómeno.

Fuente: El Correo

jueves, 5 de noviembre de 2009

Es necesaria una nueva alfabetización digital de los menores como ciberciudadanos activos

En Enero de 2009, la ISTTF, creada por 49 fiscales generales de Estados Unidos y MySpace, publico los resultados de un año de trabajos en un informe que resumía los conocimientos que hasta ese momento existían sobre la seguridad online. Concluyó que el ciberbullying y el ciberacoso eran los principales riesgos que enfrentaba la juventud en Internet, que no todos los niños estaban igualmente en riesgos, y que los factores psicosociales y ambientales de cada menor eran más importantes que la tecnología que estaban usando.

Según ConnectSafely, la etapa que ahora se deja atrás en el campo de la seguridad online (Seguridad Online 2.0) se dedicaba a enviar mensajes acerca de los factores de riesgo entre iguales, principalmente ciberacoso, ciberbullying y últimamente sexting, pero aún se centraba en el uso de la tecnología y no en el comportamiento como el riesgo primario que caracterizaba a la juventud como potenciales víctimas casi sin excepción. Según explican, es hora de una Seguridad Online 3.0 basada en la consideración de los menores como ciudadanos digitales, con derechos y deberes.

El estudio mencionado demuestra que el comportamiento agresivo incrementa el riesgo, y por tanto una comportamiento cívico lo reduce. Para la mayor parte de los jóvenes que no están inmersos en comportamientos de alto riesgo o conductas autodestructivas, el comportamiento ético como ciberciudadanos significa seguridad. A su vez, la alfabetización digital y mediática, y el conocimiento del medio que aporten un pensamiento crítico también redundan en una mayor seguridad. Se requiere una nueva alfabetización sobre el uso de medios digitales que se preocupe tanto por lo que se dice, produce o publica en la Red (es decir, por el impacto que tenemos como participantes activos de una comunidad online) como por lo que leemos, consumimos o descargamos.

Este tipo de alfabetización protegerá a los menores de las influencias negativas de sus iguales, de los desconocidos con malas intenciones, e incluso de la publicidad. Según un estudio del proyecto Pew Internet and American Life la mayor parte de los adolescentes ya están ejerciendo ese buen juicio simplemente ignorando las solicitudes sexuales no deseadas de sus pares y de los desconocidos.

Cuando la gente se ve a sí misma como miembros de una comunidad (es decir, ciudadanos), se comportan como ciudadanos porque se preocupan del bienestar general de la comunidad y de los comportamientos individuales y colectivos que la puedan afectar. Estas normas horizontales suelen ser más efectivas que las normas impuestas desde arriba para intentar controlar. Así, el comportamiento agresivo se mitiga y la seguridad se refuerza cuando los jóvenes reciben educación cívica, ética, sobre empatía y sobre alfabetización en medios digitales.

Como en la conocida frase de que la paz es algo más que la ausencia de guerra, la Seguridad Online 3.0 es algo más que la ausencia de peligro. Es una herramienta que empodera a los jóvenes para una participación constructiva y plena en la sociedad y en la cultura. Debe aportar maneras de usar la tecnología para aprender, colaborar, desarrollar capacidades, construir comunidad e implicarse cívicamente. No trata sólo de la seguridad frente a los riesgos y peligros de la Red, sino más bien de la seguridad que contribuya a maximizar los beneficios de una ciberciudadanía activa.

Así pues estas herramientas de la Seguridad Online 3.0 son empoderadoras porque son protectoras y viceversa. Son los fundamentos en los que asentar no sólo la alfabetización tecnológica y mediática, sino la alfabetización para la vida.

Fuente: Connect Safely e Internet Safety Technical Task Force